Encías que sangran: no es normal, aunque lo parezca

“Me sangran las encías, pero siempre me ha pasado”. Esta frase la escuchamos a menudo, y conviene dejar algo claro: las encías sanas no sangran.

El sangrado suele ser el primer signo de gingivitis, una inflamación provocada por la acumulación de placa bacteriana. Si no se trata a tiempo, puede evolucionar a periodontitis, una enfermedad más seria que afecta al hueso que sostiene el diente.

A veces el paciente deja de cepillarse bien por miedo a que sangre más. Error. Precisamente hay que mejorar la higiene, no reducirla.

Un buen cepillado (suave pero constante), uso de hilo dental o cepillos interdentales y una revisión profesional suelen ser suficientes para revertir el problema en fases iniciales.

Si notas sangrado frecuente, inflamación o mal aliento persistente, lo mejor es acudir a revisión. Cuanto antes se actúe, más sencillo será solucionarlo.

Tu boca avisa antes de que el problema sea grave. Escúchala.